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Con la llegada del otoño y del frío un año más, no nos ha quedado otra opción que volver a sacar la ropa de abrigo. Chaquetas, jerséis y botas altas vuelven a invadir nuestro armario para enfrentarnos a las bajas temperaturas del otoño.

De la misma manera que cambiamos nuestro vestuario con la llegada de una nueva estación, debemos cambiar la ropa de cama para poder descansar bien calentitos cada noche. El rey de la ropa de cama en otoño e invierno es sin duda el edredón nórdico, que ha llegado a nuestras vidas desde el norte de Europa para hacernos las noches de frío mucho más llevaderas.

¿Quién le iba a decir a nuestros abuelos que íbamos a poder dormir con tan solo una sábana y un edredón en las noches más frías? Ellos, que colocaban una manta de más por si acaso cuando tenían frío en mitad de la noche.

Hace mucho que dejamos atrás esas mantas tan pesadas, que nos atrapaban en la cama y no nos dejaban casi movernos. Todo lo opuesto al nórdico, y por eso nos encanta.

Este tipo de edredones son ligeros, casi no pesan nada y se adaptan a nuestro calor corporal. Son transpirables, mullidos y económicos, ya que con uno suele ser suficiente.

Otra de las características más interesantes del edredón nórdico es que es totalmente personalizable. Lo ideal es hacerse con una buena funda nórdica que lo proteja y aporte ese punto de estilo a la habitación. En el mercado se pueden encontrar fundas nórdicas de todo tipo de medidas, colores y estampados. Para darle un nuevo aire al dormitorio, basta con cambiarla por una más actual y decorar con cojines.

Sin embargo, no todo iban a ser ventajas. Hay un par de pegas a esto de dormir con un edredón nórdico. Resulta que al ser tan ligero ¡se mueve! …y acaba arrugado o aplastado dentro de la funda (sobre todo para los que solemos dar muchas vueltas en la cama).

Pero no hay de qué preocuparse, en Dormitorum siempre velamos por el descanso y hemos encontrado un par de soluciones económicas y prácticas para que no se mueva el nórdico dentro de su funda y acabe hecho un higo.

¿Cómo hacer para que el nórdico no se mueva dentro de la funda?

Para ponerle fin a este rompecabezas nocturno hemos encontrado algunos trucos para que, al colocar el edredón nórdico en la funda, este no se mueva ni deslice, y quede bien sujeto siempre en su sitio durante toda la noche.

Sistema de sujeción con cintas

Un consejo muy bueno para que el edredón nórdico no se mueva dentro de la funda es fijar ambas partes con unas cintas o elásticos. Lo único que hay  que hacer es volver del revés la funda nórdica, coser una cinta en cada esquina, y otra en cada pico del edredón nórdico. No hace falta que esté cosido a la perfección, basta con que la cinta esté bien sujeta.

Se coloca de nuevo la funda del derecho y se introduce el edredón nórdico. Se hace una fuerte lazada con las cintas de las esquinas del relleno y la funda… ¡y ya estaría! Nuestro nórdico bien fijo.

Sistema de sujeción con botones o corchetes

Una variante del truco anterior es sustituir las cintas por un broche con botones o corchetes. Una buena opción es usar botones de clic como lo que llevan los cierres de los abrigos (podemos encontrarlos en cualquier mercería).

Basta con coser una parte del corchete o botón en cada uno de los picos del relleno nórdico, y la pareja de este en la esquina del interior de la funda. Exactamente igual que con las cintas.

Debemos intentar que la costura del botón no se note demasiado, para ello cose el broche en la parte que no se vea de la funda nórdica.

Sistema de sujeción con imperdibles de seguridad

Si el mundo de la aguja y el dedal no es lo nuestro, podemos optar por fijar el edredón nórdico al interior de la funda con unos buenos imperdibles. No sirve cualquier tipo de imperdible que encontremos por casa. Lo apropiado es usar unos de tamaño importante y con cierre de seguridad. No vaya a ser que se abra en mitad de la noche y tengamos un disgusto…

Colocamos el edredón dentro de la funda y lo fijamos con los imperdibles en cada punta desde el interior. Si es necesario, podemos colocar un par más en la mitad del largo.

Sistema de sujeción con velcro

El velcro siempre ha sido un gran aliado para cierres en textil, y también lo va a ser para que el relleno nórdico no se mueva. Lo único que tenemos que hacer es coser algunas tiras de velcro en el perímetro del edredón, y el mismo número de tiras en el perímetro del interior de la funda, asegurándonos de que coincidan.

Ahora solo tenemos que introducir el edredón nórdico dentro de la funda, y presionar los velcros para que se unan y quede todo fijo.

Otros sistemas de sujeción para edredones nórdicos

Existen en el mercado kits de sujeción para edredones nórdico de lo más completos. Nosotros no hemos probado este tipo de sistemas, ni podemos asegurar su fiabilidad, pero no tienen mala pinta.

Funcionan de una forma muy parecida al truco de la sujeción con botones que hemos comentado antes, pero de una forma mucho más profesional. Además, no solo sirven para hacer que el nórdico no se mueva. También podemos  usarlo para unir dos edredones, si somos frioleros.

Aquí os dejamos  un vídeo explicativo de cómo funcionan estos sistemas de agarres.
 

 

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